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Fluxo

Guía

Cómo organizar tus deudas y salir de ellas antes

Tener varias deudas al mismo tiempo (tarjeta, préstamo, cuotas) es agotador principalmente porque no las ves juntas — cada una vive en su propia app del banco, con su propia fecha. Ordenarlas en un solo lugar es, la mayoría de las veces, la mitad del trabajo de salir de ellas.

Paso 1 — Hacé un inventario completo, sin excepciones

Anotá cada deuda con cuatro datos: saldo actual, tasa de interés, pago mínimo y fecha de vencimiento. Incluí la que te da vergüenza, la chica que "no cuenta", el préstamo familiar. No podés armar una estrategia con información parcial — y muchas veces, ver el número total real (en vez de la sensación difusa de "debo algo por varios lados") ya cambia cómo lo encarás.

Paso 2 — Elegí un método y quedate con uno

Hay dos formas clásicas de decidir qué pagar primero, más allá del mínimo de todas:

Si te cuesta mantener la motivación, bola de nieve. Si el número te importa más que la sensación de progreso, avalancha. Los dos funcionan — el que no funciona es el que cambiás cada dos meses.

Paso 3 — Nunca pagues solo el mínimo si podés evitarlo

El pago mínimo de una tarjeta está calculado para que la deuda dure años, no para que la canceles. Cualquier monto extra, por chico que sea, tiene un efecto desproporcionado porque reduce el capital sobre el que se calcula el interés del mes siguiente. Poner $500 extra todos los meses suele importar más de lo que parece a simple vista.

Paso 4 — Simulá antes de comprometerte

Antes de decidir cuánto extra vas a destinar cada mes, simulá cuánto tiempo y cuánto interés te ahorra ese monto contra otro. A veces la diferencia entre poner $300 o $600 extra es de varios meses menos de deuda total — y solo lo sabés si lo calculás, no adivinando.

Paso 5 — Separá "deuda para crecer" de "deuda por gastar de más"

No toda deuda es igual. Un préstamo para estudiar o para un vehículo que necesitás para trabajar no es lo mismo que saldo de tarjeta acumulado por gastos del día a día. Tratalas distinto: la primera podés dejarla en su plan normal si la tasa es razonable; la segunda es la que conviene atacar más agresivo, porque no te está generando nada a cambio del interés que pagás.

Paso 6 — Negociá cuando tenga sentido

Muchos bancos y financieras tienen líneas de refinanciación o descuentos por pago anticipado que no ofrecen si no preguntás. Antes de asumir que tu única opción es pagar como está, llamá y preguntá — no siempre hay margen, pero cuando lo hay, vale la llamada.

Fluxo Pro reúne todas tus deudas en un solo lugar y simula estrategias de pago (bola de nieve o avalancha) para que veas exactamente cuánto tiempo e interés te ahorra cada plan antes de decidir.